domingo, 11 de julio de 2010
Adiós.
Aún recuerdo ese mes de Marzo, ese mes que cambió mi vida por completo. En un sólo instante cambió para siempre... un instante en el que conocí a esa chica.
Esa chica que me enamoró de tal forma que yo estaba dispuesta a dejarlo todo por ella, sin importar nada ni nadie, sin pensar en las consecuencias. Simplemente sabía, aún sin conocerla, que ella sería la única persona que me haría feliz en la vida, y así fue. En éstos cuatro, casi cinco meses, creí conocerla. Todo era tan maravilloso...realmente, me hacía tan feliz. A pesar de la distancia,la sentía tan cerca. Sentía que podía contar con ella para todo, sentía que siempre estaría allí, incluso sin tenerla. Supongo que solo vivía con la esperanza de que algún día se diera cuenta de que yo era esa persona que la podría llevar a conocer la felicidad plena, y hacerle olvidar todo el daño que a lo largo de sus diecinueve años le habían hecho. Siempre estaré ahí, le decía. Siempre estaré ahí, me decía. Mentira, todo fue mentira... de la noche a la mañana algo le hizo cambiar de opinión, y todas sus promesas se desvanecieron en un instante...tal como vinieron, se marcharon. Supongo que fue el destino quien lo quiso así. Maldito destino, culpable de todas mis desgracias. Maldita vida, por no ser yo la persona a quien ella amaba, por no ser yo la que la haga sonreir durante el resto de su vida. Pero el destino así lo quiso, y ella desapareció de mi vida, me dejó tirada en ésta lucha que realmente, no sirvió para nada y de la noche a la mañana sin decir adiós se marchó. Ahora solo me queda desearle un buen viaje, un viaje que jamás compartirá conmigo, con la persona que realmente le ha amado, y podría haberle hecho muy feliz. Y sólo me queda decir adiós a todos mis sueños y esperanzas.
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